
Fin del calor sofocante, del concierto pegajoso de los insectos sobre las sandías, primeros temblores del otoño que está por llegar.
Desde el tren que me ha arrojado de regreso a las casillas de esta fantasía de tiza, el susurro de Cortázar palpita en mis oídos...
Recomienza el tango, los amaneceres nocturnos, las prisas, los vagones, la nostalgia de la tierra, de los horizontes infinitos. Y pese a que estoy hecha de otoño, me he sorprendido asiendo con terquedad el último y engañoso fleco estival con que septiembre nos consuela. Nudillos de nácar apretando las noches de chicharras y constelaciones que vibran al unísono.
Exprimo las últimas gotas de fruta madura antes de tomar impulso para lanzarme al abismo de la casilla número 1.
Bienvenidos al juego.
(¿Ha sido benévolo el verano con vosotros/as?)
Mi verano ha tenido un premio fabuloso¡te he conocido!Creo que me pasé hablando, pero quería contar muchas cosas en poco tiempo como siempre.
ResponderEliminarMe alegro de tu vuelta ¿Comenzamos a jugar ? septiembre promete.... Besukis guapa
el verano se ha portado finalmente muy bien.. he tenido lo que deseaba...Maravillosos libro. por cierto como este septiembre se puede empezar por donde quieras..y el resultado será diferente..
ResponderEliminarHay que saber mover los pies...(y tú consigues hasta moverme el alma).
ResponderEliminar¡Con una entrada así cómo vamos a no querer a este septiembre recién estrenado!
Sí jugamos, siempre jugamos.
Besos morenitos
Me alegro de leerte otra vez Alicia, estamos listas y preparadas para el comienzo!
ResponderEliminarEl verano ha sido agoviante pero con buen
final.
Un abrazo
Nada como jugar para retomar la vida.
ResponderEliminarMe alegra que vuelvas, querida Alicia.
Besitos, tesoro
(el verano ha estado geanial, thanks)
Más que rayuela, septiembre es un laberinto insondable para muchos.
ResponderEliminarPero, sí, no queda otra: casilla número 1 y adelante.
Un abrazo, alicia
Ya que en estos tiempos todo se patologiza, yo me voy a declarar deprimido postvacacional. Y, por mantener la senda del haiku, aquí otro para aguar la fiesta.
ResponderEliminar(Podría decirse del verano que...)
"Este camino
nadie ya lo recorre
salvo el crepúsculo."
[Dicen que no hay que tomarse las vacaciones como el objetivo de la vida; pero, cuando uno lo pasa tan bien, ¡cómo evitarlo! Yo maldigo a Adán y al sudor de su frente... ;-)]
yo juego yo juego, ¡qué alegría leerte de nuevo alicia!
ResponderEliminarUtilizo esta espiga a modo de postal para darte la bienvenida de nuevo.
ResponderEliminarEspero que no dejemos de jugar como este verano, a pesar de la vida que recomienza en la gran ciudad.
Siempre tendré tizas en los bolsillos para dibujar rayuelas -caminos al cielo- cuando lo desees.
Un abrazo entre el griterío infantil.
Jugar, sí!
ResponderEliminarNo nos olvidemos nunca de que la vida es sólo un juego, que nada es tan importante.
Y cuando se empiece a parecer demasiado a otra cosa, cuando nos salgamos sin querer de la rayuela, retomemos el hilo de la alegría que nunca debió perderse, quizás cambiándonos el color del cristal de nuestras pequeñas gafas.
Un abrazo y mucho ánimo con el otoño. Seguro que trae sorpresas.
Cris
Me gusta la idea de tomar septiembre como el comienzo de un juego, de este juego.
ResponderEliminarEn esta nueva partida si la piedrecita cae fuera, seguiremos intentándolo. Siempre.
¿Nos lo proponemos?
Me alegra volver a encontrarte aquí.
Besos saltarines.
Tan bien descripto tu sentimiento. Casi puedo verte aferrada a ese último fleco q decís.
ResponderEliminarLa rayuela, el verano, Cortázar (mi Julio amado)... El otoño y su tango de amanecer oscuro como decís.
Me diste vuelta el ánimo (y con eso el día) como en un juego de taba (juego de la época de los gauchos). Como una moneda q da suerte al encontrarla en el camino.
Gracias Alicia, hoy sos mi moneda en el camino.
Besos.
Bienvenida, Alicia, ya se te echaba en falta. Pero parece que el verano te ha devuelto juguetona y contagiosa; de lo cual me alegro infinito.
ResponderEliminarYo me pido llegar al nº 7 de la rayuela ("mariola" en mi tierra), por aquello de no llegar del todo al cielo, pero sí poder rozarlo con los dedos. Un poco por incredulidad y otro poco por si no es como lo imaginamos y decepciona. Tener el objetivo de alcanzar algo que tenemos cerca, que nos roza la cara, que nos llega su olor... Pero si llegamos, ¿es en verdad el cielo deseado?,¡Hum...!
Lo dicho, juego para llegar al siete.
¿Nos pondremos un baby para no mancharnos de tiza?
Flecos cálidos de este septiembre para ti.
Sara, fue una sorpresa y un placer esa charla contigo en el patio de mi casa. Me encantó tu visita, todo lo que hablamos sobre tu familia, la historia de los que se fueron -y en absoluto hablaste demasiado, es que había mucho por decir!-. Gracias por llamar a mi puerta, por el brillo despierto de tus ojos. Un besín y comienza el juego
ResponderEliminarIco, precisamente esa anarquía lectora que propone "Rayuela" es una de las cosas que me gustaría llevar a la vida. Por qué no empezar el día por la mitad, saltar las baldosas de las horas, jugar, jugar a que nada es lo que parece, a que nada es tan sólido y establecido. Esa es mi rayuela de este septiembre. Un abrazo de regreso
Mónica, y que nunca dejemos de jugar! Me encantan las frases de Cortázar que Gotan Project ha seleccionado para la canción. "Esa grave ocupación que es jugar cuando se buscan otras puertas". Buf, me eriza la piel. Un beso de cíclope...
Arena, aquí estoy de nuevo, entregada al salto, desvistiéndome la camisa hecha jirones del verano. Besos y reencuentro!
Virgi, brindo por ese verano que tan bien te ha tratado. Besos desde el hogar recién habitado
Alicia, la siembra no tiene sentido si no hay cosecha. Septiembre es mes de recoger los frutos (como decía avelino)... Qué bien sienta recoger la fruta madura del arbol de nosotros mismos...
ResponderEliminarJ.I.
Xibeliuss, me alegra mucho leerte! El verano ha tenido tantos capítulos como "Rayuela", sin orden aparente pero con un sentido final escondido entre las líneas. Comenzamos pues el tablero de tiza de este septiembre que ha llegado así, sin hacer ruido. Besos desde la casilla nº1
ResponderEliminarFrancisco, yo también me declaro víctima de ese síndrome! Habría que ensanchar los límites de las vacaciones hasta más allá del horizonte. Ese haiku es especial para mí, además de dar título al último libro de relatos de Cortázar. Apetece quedarse así, al borde del camino, un poco más antes de echar a andar. Besos desde el filo
(Ay Adán, Adán... en qué hora!) :o)
Covi, contaba contigo para el juego! Sabía que no te resistirías a nuestro "rascayu". Besines
Gala, las tizas en los bolsillos son imprescindibles: para dibujar una puerta, una rayuela o nuestra propia sombra. Gracias por esas espigas-postales con las que has abierto ventanas al mundo en mi pequeño verano. Un abrazo en tránsito
Cris, solo es un juego... me lo repetiré cada vez que me deslice al lado grave de la vida. Feliz casi otoño a ti también
Silvia, claro que nos lo proponemos! Recuerda que los caminos están por trazar, que solo dependen de tu mano y que quizá todo sea un sueño así que no hay que tomárselo muy en serio... ¿Saltamos?
ResponderEliminarLu, creeme que ser moneda en el camino es una de las mejores cosas que se pueden ser! (junto con ser taba en juego de gauchos... qué maravilla de imagen) Allá se acercan a la primavera y aquí nos alejamos paso a paso del verano. Dan ganas de cruzar el océano y recomenzar. Juguemos pues
Mafalda, la casilla nº7 es un vértigo en los pies, la posibilidad apenas intuida de ese cielo que nos aguarda. No sé si podría detenerme en ese punto... Aunque quizá esa sea la casilla de la verdadera felicidad. (¿Preferimos besar un beso o el propio beso? que decía Salinas)
Encantada de reencontrarte, tiza en mano, preparada para empujar esa piedrita hacia el otoño
J.I, siempre me alegra encontrarte paseando por aquí. Gracias por traer la voz de Avelino a este trigal. Es tiempo de cosecha. Cada estación da la suya, bien lo sabes. En mi caso, los ciclos juegan al despiste y tal vez me sorprenda floreciendo en pleno invierno como un cerezo loco.
Qué hermoso recoger los frutos de uno mismo, espigar la propia vida... Este año la cosecha te sonríe. Y yo también
Muchas veces el abismo está en el cielo. ¿Desde dónde hallaremos tanto abismo sino desde el cielo? (Una vez subido a él, y al cielo se sube desde una rayuela y no rezando).
ResponderEliminarEl disfrute nunca fue malévolo (aunque los que mucho rezan si lo consideran así, al menos nos lo repetían las monjas en la infancia).
Besos de disfrute.
Alicia, siempre hay que jugar y saltar a la casilla número 1 con los ojos y el corazón abiertos de par en par...
ResponderEliminarSí, podemos decir que ha sido benévolo, pero que ha tenido sus ataques de rebeldía...
Besos de luz de septiembre (la mejor luz del año)
A esa grave ocupación que es jugar
ResponderEliminarCuando se buscan otras puertas.
En la rayuela
O en la vida
Vos podes elegir un día
¿Por que costado
De que lado saltarás?
Otros accesos a lo no cotidiano
Simplemente para
Embellecer lo cotidiano
Para iluminarlo bruscamente de otra manera
Sacarlo de sus casillas
Definirlo, de nuevo y mejor.
Textos leídos por Cortázar que no son del capítulo 7 y que merecen ser Recomenzados continuamente. Sobre el capítulo 7, ¿qué decir? Mejor hacer.
Alicia, para estar hecha de otonyo tienes ojos de ninya para los comienzos. Sigue asi. Yo cada dia cuando me levanto me situo en la casilla numero 1. De esa forma todos los dias de mi vida son diferentes sin dar lugar a sentimientos de ayer. Un abrazo.
ResponderEliminar[Confesaré que cada vez que leo o escucho aquello de "Toco tu boca...", me pongo a temblar; pero no como luna en el agua, sino de impaciencia biliosa. Como cuando escucho o leo lo de "Puedo escribir los versos más tristes esta noche...", que más que triste me pone frenético y más que tiritar azul, tirito rojo de ira. Y no digamos ya lo de "No te quedes inmóvil al borde del camino...", ante el que es imposible reservar del mundo un rincón tranquilo donde a uno no lo asalte la benedittiana cantinela. ¡O aquello de "Muchos años despúes, frente al pelotón de fusilamiento...", que me enciende el deseo de fusilar sumarísimamente a todo el pelotón de realistas mágicos!
ResponderEliminarEn fin, lo voy a dejar, que la tensión se me está poniendo por las nubes...]
Alicia, Alicia, como bien dice alguien por aquí arriba, esta Rayuela debemos empezarla por donde más nos plazca. Así lo haré yo, no me queda más remedio ante tanta tarea por hacer. Parece que quiero llegar demasiado rápido al cielo, y no, como me quedan unas cuantas casillas para alcanzarlo tendré que tomármelo a la Cortázar.
ResponderEliminar¿El verano...? ¿Qué verano? Sólo he podido sentirlo mientras me caían verdaderos ríos de sudor, deshaciendo mi mundo para meterlo en cajas.
Espero aprovechar lo que queda de septiembre bañándome mucho y mucho en el mar.
Besos de rentrée!
Preciosa descripción la del paso del verano al otoño. Mi verano ha sido distinto a todos los demás vividos antes, pero con una hermosa recompensa.
ResponderEliminarBesos,
Tinta, subamos con esta escalera-rayuela al cielo de Epicuro, nosotros/as que bendecimos el placer :)
ResponderEliminarMªAntonia, bienvenida a este trigal. Voy recogiendo el ovillo de la luz de septiembre, tienes razón, la más hermosa del año. Estoy deseando zambullirme de nuevo en tus letras...
Horacio, mejor redefinir una y otra vez con ese dedo dibujante del capítulo siete, jugar a los cíclopes, sentir esa muerte súbita, la boca llena de peces. Un abrazo más cerca del cielo
Esperanza, en tu nombre llevas prendida tu esencia. Para ti solo hay comienzos y una única dirección: hacia delante, derecho siempre derecho. Aunque nuestro planeta no sea mayor que el asteroide B-612 no hay que retroceder. Me ha hecho mucha ilusión encontrarte por aquí. Bienvenida!
Francisco, en un lugar de la mancha... Esteee, quiero decir que todo pasa y todo quedar pero lo nuestro es pasar... vaya que sin duda moriré en París con aguacero un día del que ya tengo el recuerdo... Mejor lo dejo porque la sabiduría popular habla hoy por mi boca, debe ser un virus peligroso! :o)
Mlle Miracle, mundo de mudanza, verano portatil. La rayuela, al igual que el libro del cronopio se empieza por dónde los pies te conduzcan. Es anárquica y únicamente sujeta al azar. El cielo llegará, está a la vuelta de la esquina. Más besos
Delikat, ha sido entonces tu verano de un solo y brillante fruto. Feliz camino de la cosecha! Besos aún enredados en esta luz que se nos va.
Alicia, recojo esa piedra, la tiro... el impulso de mi mano la llevará a una casilla que todavía desconozco. Pero entro en el juego de la tiza, de la rayuela, de Cortázar. A mí me ha sorprendido septiembre con el tiempo de El Perseguidor y llego hasta aquí y me sorpende tu rayuela de septiembre y ese tango de Gotam Project.
ResponderEliminarVi que volviste hace días.
ResponderEliminarPero es ahora cuando un deseo irrefrenable me trajo aquí.
Con la piedra más pulida y bella que encontré este verano, dispuesta a jugar. Pero ¡no!, ¡¡no aún...!!
Me apunto justo para el cambio de estación. No quiero cambiar un cielo por otro, quiero aún las últimas mañanas del verano, enredarme en las sábanas frente a la ventana abierta cuando, por recién tomada costumbre, den las 2:00 en el reloj.
No, aún no... espérame unos días más... deja que piense que este goce se va a alargar. Yo, que soy de pleno invierno, este año remoloneo el final.
No quiero, no... por mucho que me guste, y gustará, jugar.
Ah, sí!!!... la razón por la que hoy te escribo y el otro día no. Porque ese otro encuentro fue casual. Hoy vine expresamente a embeberme en tí. Cuando quiero algo bello, siempre, desde que te conozco, paso por aquí.
Shandy, El Perseguidor... Ese cuento siempre me acompaña. El tiempo como una goma elástica que se expande y se contrae, los momentos de lucidez que todos tenemos, las sombras. Jazz, humo y más jazz. Abrazos de casilla en casilla
ResponderEliminarAdormidera, shhhh... no le hagas caso al despertador. Todavía podemos alargar el tiempo espigado de esta estación un poquito más. Siempre un poquito más. Me alegra infinito volver a tenerte por aquí, niña de agua.