8 jun. 2010

París, paisaje interior

Lo decía uno de los personajes de "La buena vida" y estaba en lo cierto. París no existe, es un lugar imaginario que cada viajero-soñador redibuja según su estado de ánimo. En este caso he recorrido la ciudad laberinto de mi amiga Ariadna, un París que construyó en un segundo asalto de su vida de estudiante y que ahora es un territorio poblado de nostalgia por lo vivido pero también por lo que se quedó flotando en el aire húmedo de la ciudad.


Nos alojamos en una buhardilla imaginaria, llena de música y espejos


Paseamos por su juventud extendida en las orillas del Sena, la bohemia prometida, la sorpresa de las flores y de los pinceles.
Me regaló la danza casi volátil que sucede bajo los puentes y sobre los lujosos escenarios...


Esas celebraciones que se ocultan tras las ventanas de los otros y a las que todos los cronopios estamos invitados... porque su París era, efectivamente, una fiesta.
Una fabulosa urbe que ahora mira con sonrisa amarilla tras los cristales como quien contempla el banquete de la vida... ¿quizá ya no se siente invitada, cerrado para ella el camino de regreso al inmenso festín de los días?


Y hubo reencuentros y baile con trompetas junto al río y libros bellísimos y Camille Claudel. Hasta creímos encontrarnos con la Maga jugando a la casualidad en los cafetines, sobre los puentes. Y llegó la lluvia...

...y con ella las despedidas

El juego de rayuela nos condujo esta vez del cielo a la tierra y al filo del adiós sentí la tensión del hilo de Ariadna pugnando por regresar al laberinto de su París, a las pasiones no colmadas, a la vida sin exprimir.

No gira hacia atrás el carrete de hilo, pequeña Ariadna. Pero es tu hebra valiente y plateada, pulso hirviendo de pura vida. Contempla el ovillo que brilla entre tus manos como una luna robada... ¡Queda tanto por vivir! No olvides bailar a la vera de los ríos esa música salvaje que en la noche nos redime y yo te prometo que nunca dejaremos de ser jóvenes.

23 comentarios:

  1. Ohhh en este día parisino que hoy nos regala Madrid tus palabras me han hecho adentrarme en ese París soñado de música, color, gotas caleidoscópicas, gran cronopio... y sin miedo a vivir, sumergirme, perderme porque ahí está Ariadna para tirar de mi e invitarme a bailar a la vera del Sena o de cualquier otro río.
    (creo que en este ocasión el hombre maduro está acercando su mano a la mujer joven)

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  2. ¡Qué precioso reportaje, Alicia! Y el texto, hablando de tu Paris, transmite la idea de París que cada uno guardamos dentro.
    Un abrazo

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  3. Nostalgia de ese Paris que me hizo crecer...tanbien de la mano de Ariadna

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  4. perdon!...TAMBIEN.
    Estoy en teclado frances sin tildes, ni nh, y las letras bailan

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  5. Qué maravilla de reportaje. Preciosos textos e imágenes. Un viaje soñado
    Un beso

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  6. Estoy segura de que ese viaje ha sido un placer para las dos, a pesar de la nostalgia.
    Gracias por hacerme llegar a esa parte de París que desconozco y a otro tiempo que, sigue luchando volver, a pesar de los candados.
    Besos como llave maestra.

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  7. Es tan lindo leerte de nuevo y sentir esa sensación de calidez reconfortante al ingresar en tu casa de espigas.
    París, mi eterno sueño...
    Justo el sábado vi Piaf, la película.
    Gracias por tu comentario del otro lado de mi puerta.
    Exelentes fotos para tu relato.
    Con tu permiso hice una copia en mi retina del Sena envuelto para regalo en "papel de red" con moño de candado.
    Besos y abrazos.

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  8. Ali,

    Gracias por ser la mejor compañera en este viaje físico y emocional y gracias por este regalo en forma de post que sabes que me llega al alma.
    Ha sido un placer mostrarte mi Paris (vivido y soñado) Espero me perdones la nostalgia, pero es que el hilo corre y hay veces que me da tanto miedo!
    Aún así prometo sujetarlo con fuerza, tejer con él arabescos imposibles, no decir que no a nada,desterrar el reproche, amar siempre.

    Sea cual sea el cmaino no tendre miedo. Tu estás conmigo

    Te quiere

    (s)Ari

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  9. "París no se acaba nunca", tiene razón el escritor catalán. Cada viajero la reinventa en sus pasos y en su mirada. La tuya recoge fantasía, arte y literatura, tanto en las palabras como en las imagenes.

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  10. Precioso, Alicia.
    Un recorrido lleno de magia, ternura, colores, hilos invisibles que nos empatan con otras gentes y otros lugares...
    Precioso, sí.
    Besos

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  11. También Rayuela es un paisaje interior y también París 'es una ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camás, de todos los sueños, de todos los olvidos, de todos los recuerdos.'

    Por cierto, ¿Quién me llamó moralista?


    «Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta que tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico de Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes sobre la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fijate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.

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  12. ¡No puedo creerlo!
    Mira adónde fueron a parar parte de los globos del chico con bombín que yo fotografié.

    ¿Seguro que no irías cinco semanas en globo?
    No me lo creo. Jules sí fue. (Jim, también)
    Ya ves, acabamos con Verne y Truffaut.

    Besos.

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  13. ufff... que nostálgico me he puesto... ¿por qué tendrá tanto encanto esa ciudad si allí, entre otras cosas, todos hablan raro...?
    Me iba a describir como un bohemio frustrado pero más bien soy un tío raro... París se me queda grande pero es de agradecer que nos la acerques un poco de manera tan suave...

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  14. ¡qué guapo todo, fotos, música, cómo lo cuentas...! realmente guapo, de todo es difícil quedarme con algo, si tuviera que hacerlo sería con esa frase ¡Queda tanto por vivir!
    un besín

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  15. Redimir, redibujar, dos precisos verbos para seguir significándose como joven.
    Lo redivivo, qué importante para un lugar, una ciudad e, incluso, una persona.
    No estuve aún en París, pero en Madrid, mi ciudad de adopción, me detengo en lugares en los que merma el ruido y se agiganta el interior. De acuerdo con la noción de paisaje interior: tantas ciudades como sensaciones. La ciudad turística es un invento.

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  16. Mónica, a mí también me gusta pensar que el hombre maduro de la escultura de Claudel acerca su mano a la joven desesperada. Solo es cuestión de un pequeño vaivén y la vida cambia.. Besos en carrusell y gracias por tu mirada azul

    Xibeliuss, gracias! Hay tantas ciudades como miradas. La llevamos dentro...

    Leyre, estuviste presente en nuestro viaje. Incluso vi la ventana de tu cuarto de antaño en el Colegio! Me alegra que te haya gustado este espejo interior de la ciudad

    Mª Antonia, como siempre un placer saber que te paseas por estos campos y te despierta el paisaje. Besos

    Silvia, me guardo esa llave maestra, tan necesaria para que los candados que nos alejan de nuestros deseos caigan como plumas. Un abrazo de cronopio a cronopio

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  17. Lu, bienvenida!! qué alegría tenerte de nuevo por aquí. Y qué acertado ese considerar al Sena un regalo envuelto en papel de red...
    En estos días me siento muy cerca de tu orilla. No era casualidad que reaparecieras. Un beso enorme de ultramar

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  18. Ariadna, gracias a ti por este viaje, por mostrarme los secretos de la ciudad, por cuidar de mi alma en estos tiempos. Y no tengo que perdonarte la nostalgia. Para mí no es algo malo siempre que no nos impida seguir escribiendo la historia. Y tú no puedes dejar de escribir. Ni yo de estar a tu lado.

    Shandy, las sensaciones pueden ser interminables, continuas y giratorias. Este París imaginario muda de piel detrás de cada mirada y cada viaje. Nunca dos iguales.

    Virgi, gracias a ti por mirarlo con esos ojos... y dejar siempre tu huella en este barro fresco

    Horacio, Rayuela es mi punto débil y entonces me deshago bajo la lluvia y nada racional puedo decirte aunque sé que no es necesario. He buscado a la Maga como Horacio lo hacía. No hubo suerte. Seguiré deambulando por las calles de esa ciudad laberinto. Me quedo con la frase "yo me ahogo en ríos metafísicos. Ella, simplemente, los nada".Uf.

    Ventana, has dado en el clavo. El racimo de globos de colores se escapó de tu blog. Al verlos cruzar mi ventana supe que no tenía elección: me agarré fuerte a ellos, como si te una migración de pájaros silvestres se tratara. Cinco semanas tardé en llegar... Mereció la pena el viaje. En este caso París era más libre que ese mar-paredón al que llegaba el pequeño Doisneau al final de su escapada..Ups, otra vez Verne y Truffaut :o)
    Besos y vigila las fugas de tu cuaderno

    Desbrozador, es cierto allí todos hablaban raro... y yo no me enteraba de nada! Aunque debo decirte que al cabo de unos días ya me parecía entenderles perfectamente... debe ser un efecto mimético o algo así. Allí todos somos un poco bohemios frustrados y tambien, por qué no, un poco raritos. Besos

    Covi, te quedas con la frase más luminosa. París te espera! Cómo será el tuyo? Besines

    Tinta, cuando quiero hablar de un Madrid ajeno al ruido pienso en la calle del Codo, la recoleta y escondida calle de los Austrias donde el tiempo si pasa casi lo hace silbando como el aire.
    Besos

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  19. Ventana, no sé por qué mi mente decía Doinel y he escrito Doisneau... Será que el fotógrafo también quería aparecer en el retrato. Más besos

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  20. Llego tarde, pero llego, como prometí. Y utilizo tu post para coger aire y no ahogarme en estas lluvias, la madrileña de este mes de junio y la del París que todos llevamos dentro.
    Hace años estuve una exposición de Camille Claudel, quizá la más bella que he visto últimamente, y recuerdo esas manos que se acercaban lenta y desesperadamente. Sublime.
    Pero estoy segura de que lo más importante de todo esto, y lo más hermoso, es este regalo que le haces a Ariadna, y que te ha hecho ella también a ti. Es precioso y conseguís transmitirlo.
    Un abrazo mojado -también por la emoción =) -.

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  21. Yo también estuve en esa exposición, fue una maravilla. Gracias por estar ahí, pese a la asfixia de estos días previos al verano. Fue un regalo hermoso París, bien dices. Un regalo de esos que se comparten en un instante a dos y se queda en la memoria para siempre.
    Abrazos bajo el aguacero

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  22. Envidio este viaje soñado y realizado. Las fotos son París, viajo con ellas y agradezco poder gozarlas. También envidio tu capacidad para hacernos viajar por dentro y por fuera.
    Un abrazo pequeña exploradora.

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  23. Gracias, Mlle Miracle. París es siempre una invitación al viaje, hacia dentro y hacia afuera. La pequeña exploradora continuará trayéndoos miradas. Abrazos

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