8 feb. 2010

Fragmentos de La Ciudad Sumergida

(Viene del blog Días en Sanabria)

VI. Entre azules

Los últimos días del verano en Sanabria se van disfrazando silenciosamente de otoño. El batir de olas del aire en las hojas de los chopos comienza a parecerse más al fluir manso de los ríos. Los bañistas acuden cada vez más tarde al lago y los refrescos ceden a la ternura de las infusiones de melisa y gordolobo. También el agua cambia de color al compás del cielo. La enorme mancha azul intenso se torna en esos días en un gris plomizo con reflejos dorados. Pero en Yerba el secreto del lago permanecía intacto. Había conseguido el abrazo horizontal de las aguas, el placer de arrastrar su cuerpo por la piel líquida, remolcada por Carlos de un lado a otro. Primero asida a sus manos. Más tarde a su cintura. Días después dejó de ceñir su cuerpo y flotó como una corteza de árbol sobre las aguas. Al instante le miró como si se precipitase a un vacío aterrador. La ingravidez le hizo sentir todo el peso de la nada y ese día regresó a la posada con una mirada distinta.
Las lecciones se sucedían a lo largo de la mañana, con el sopor del mediodía y a veces hasta bien avanzada la tarde. Los amaneceres no. Esos eran solo para que Carlos se los bebiese lentamente, ahogando así su mal en la pálida claridad de las aguas. A su regreso siempre Yerba con la sorpresa del desayuno, con un manojo de trigos o de poemas en la mano y su traje azul de sirena en tierra –sirena aplicada y aprendiz de casi todo- que más tarde se mezclaba con el azul del lago hasta casi disolverse.

“Mueve los brazos como si cortases el agua. Como si tu cuerpo fuese una saeta veloz e imparable”- le susurraba Carlos-.
Ella estiraba el cuerpo blanquísimo dibujando la delicada caricia de un cuchillo en el lago.
“Empuja el agua lejos de ti... Mueve las piernas como una rana. ¡Corre!”
“Es difícil –pensaba Yerba-. Difícil toda esta libertad solo para mí.”


Texto: Alicia
Fotos: Xibeliuss

(Este relato que escribí hace ya algún tiempo a orillas del Lago de Sanabria ha encontrado en las fotografías de Xibeliuss el espejo perfecto para sus letras. Gracias por ilustrar el misterio acuático de nuestra tierra)

24 comentarios:

  1. ¡Tenía ganas de verlo!
    Creo que ha quedado muy bien.
    Un abrazo y gracias.

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  2. Ha quedado mejor que bien,de verdad.
    Un abrazo

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  3. Hola Alicia, hace tiempo descubrí tu blog gracias a Xibeliuss,y casi siempre me paso para leerte aunque en silencio, y me gusta.
    Un abrazo

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  4. Xibeliuss me acaba de descubrir este rincón lleno de sensibilidad y bellas palabras.
    Volveré, seguro que volveré.
    Un saludo.

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  5. Xibeliuss, yo también estoy muy contenta con este relato a dos manos. Encantada de enhebrar mis palabras en tus fotografías. Un gran abrazo

    Fosi, mil gracias!! Me alegra que estos fragmentos ilustrados te hayan gustado.

    Arena, bienvenida, en silencio o dejando este rastro de letras entre las espigas. Muchas gracias por tus palabras!

    Tejón, vuelve cuando lo desees, estás en tu casa. Te regalo una espiga de trigo verde que te recuerde el camino de regreso. Besos

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  6. Ya dije en el cuaderno de Xibelius que Yerba me parecía enigmática. Yerba tiene la redondez del entusiasmo. Un paisaje que Ella merece, un paisaje por donde podríamos pasar y no verla y tenerla delante a pesar de la dificultad que Ella cree para ser más allá del agua. Para ser agua, en definitiva.

    Besos.

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  7. Alicia es precioso, de verdad, te leo despacín sintiendo tus frases, son tan guapas... te leo acompañada de las fantásticas fotos de Xibelius que me ayudan aun mas a meter los pies en ese agua que viste a Yerba. El río es muy importante para mí ya que mi infancia está también entre azules, lo que pasa que no conseguí ser una experta nadadora, pero eso si, soy una experta rana :) un abrazo muy fuerte!

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  8. Entre tanta clase de natación me intriga Carlos.
    ¿Cómo era su nadar en ese espacio tan libre, aun siendo un lago?
    ¿Cómo tenía de afilados los brazos, cómo eran sus caricias?

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  9. Ventana, qué certeras tus palabras. Yerba es eso, el entusiasmo, quizá un poco deslucido por el miedo a la pérdida, por el miedo a las aguas. Pero al final siempre vence la luz y en este caso, las oscuras aguas del Lago de Sanabria le darán alguna sorpresa.

    Covi, muchas gracias! Tampoco Yerba consiguió al final del relato ser una experta nadadora pero si pudo sentir la ingravidez del agua... lo más parecido a volar en tierra.
    Besines de rana

    Tinta, Carlos había acudido un poco enfermo al Lago, pero no sabemos muy bien de qué dada su fortaleza. Tenía que nadar en aguas calmas, al amanecer. En esos días ya no acariciaba a Yerba... Simplemente le enseña a nadar como último regalo antes de la despedida definitiva. Esto solo son fragmentos de un todo que se hacía demasiado largo para un blog... Así que dejo a vuestra imaginación la geografía de este relato apenas esbozado

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  10. Sencillamente... perfecto. Perfecta comunión entre imágenes y texto. Es una lástima que en mi pantalla no se aprecien muchos detalles de las fotografías. Aún así me parecen preciosas.
    Yo conozco la historia entera, incluso me reconozco en alguna parte (un poquito).
    Ojalá algún día todos tus textos vean la luz pero esta vez, para el mundo entero.
    Mucha suerte en estas nuevas andanzas.
    ¿Lo ves? Sin apenas darte cuenta ya has empezado a nadar.
    Besos amerizados.

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  11. Voy con un poco de retraso, aunque espero que no demasiado...
    Ha sido un placer disfrutar tus palabras, son capaces de transportarme al lago por un instante y consiguen alejarme del mundanal ruido de la gran ciudad en el que me encuentro ahora mismo.
    Estaré ansiosa esperando nuevas entregas de tus textos.
    Un abrazo casi primaveral.

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  12. Muy buena conjunción: hay mucha belleza textual y mucha fotográfica en esa palabras y en esas fotos.

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  13. Era verano. Veníamos en coche desde Cádiz, Portugal, camino de Francia. Pasamos la frontera y fuimos a quedarnos al lado del Lago de Sanabria, transparente y frío. Allí pasamos un día, un recuerdo espléndido.

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  14. Ha sido todo un lujo haberte descubierto en el blog de Xibeliuss. Como hemos dicho allí, formáis un tandem único.

    Tu texto es excelente, sus fotos bellísimas.

    En hora buena a los dos. Seguiremos leyéndote.

    Cordiales saludos

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  15. Difícil toda esta libertad solo para mí.

    Esa frase me hace pensar mucho sobre nuestra cualidad de diminutos para con la naturaleza. Cuando no tiene nada trazado es cuando y cuanto más me gusta a mí.

    Y aún así, la misma sensación de Yerba la he sentido yo en la alta montaña.

    Del relato, ¿te han dicho ya que esta muy bien?

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  16. Precioso, con imágenes que rezuman poesía. Las imágenes de Xibeliuss calzan un relato de agua dulce y fría que deja un poso triste... nostálgico.
    Enhorabuena a los dos, un beso

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  17. Esa sensación de libertad, por muy difícil que sea, calará en Yerba.
    Motas plateadas surgen del agua, un grupo de minúsculos peces rompen el equilibrio entre horizonte y cielo, se sumergen de nuevo. Mis ojos todavía brillan de felicidad. Así se sentirá Yerba cuando deje de dudar sobre esa libertad.

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  18. Silvia, yo también estoy muy satisfecha del resultado de la mezcla con Xibeliuss. Tú has conocido esas aguas y este relato al completo y sabes bien de la lucha por romper a volar, a nadar... por asumir toda esa libertad. Demos un voto de confianza a la pequeña Yerba, aparentemente frágil. Solo aparentemente. Abrazos de sirena en prácticas.

    Elle, no llegas tarde en absoluto aunque se te ha echado de menos por estos lares. Cuando necesites escapar del ruido urbano solo tienes que sumergirte bajo las aguas y dejar que tu cuerpo flote, a la deriva. Un beso

    Francisco Ortiz, gracias por tus palabras! Creo que fotos y texto beben de los mismos manantiales. Ahí está el secreto de su conexión, tal vez.

    Virgi, así que conoces nuestro pequeño rincón del mundo? Esta es la tierra de mi familia (yo nací un poco más al norte, en Asturias) y por tanto, la tierra de todos los veranos de mi vida. El lago es alegre en esos meses de calor pero cada estación muda de carácter...
    Gracias por ese recuerdo viajero

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  19. Logan y Lory, gracias!!! Encantada de que esta entrada haya servido de puente entre cuadernos. Bienvenidos a este trigal y ya sabéis que siempre habrá un puñado de letras para vosotros. Besos

    Tempero, sonrío... Recuerdo un viaje a Escocia, al pie de una montaña verde, majestuosa. Soledad. Tuve un extraño sentimiento que se parece a ese que describes y que Yerba experimenta en el agua. Me sentí un grano de arena en la inmensidad... Nunca había vivido de ese modo la grandeza de la Naturaleza. Fue inquietante y vivificador. Abrazos entre azules

    Mª Antonia, gracias a ti por dejarte inundar de este relato a dos voces. Es triste y alegre a un tiempo, como la vida.

    Mlle Miracle, justamente al final del relato se demuestra que has dado en el clavo. Al final la libertad de las aguas cala en Yerba y eso le permite recomenzar su camino aunque sea sin Carlos. Lástima que el blog tenga un espacio reducido... Aunque algún pececillo si ha podido colarse, no? :)

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  20. Alicia, con este "Fragmento de la Ciudad sumergida" me has abierto una puerta de las tuyas que me ha "teleportado" por un instante hasta aquel averno que se vivó en Ribadelago...A un ser como yo sometido irremediablemente por la tirana inquietud es normal que le llame la atención todo aquello que sea desasosegante. Iker Jiménez (que es zamorano por cierto) hará un año dedicó un programa al mencionado apocalipsis. Entre los invitados se encontraba Vazquez-Figueroa que, en un relato espeluznate, narró su experiencia como buzo-rescatador instantes después de la tragedia (horripilante su descripción del roce con las truchas mientras buceaba)...De siempre a mí los lagos por estar enjaulados en asfixiante soledad y con actitud traicioneramente defensiva de continua espera, me han parecido lugares muy inquietantes...y, por eso, atrayentes. Y, ¿con qué oxímoron quedarse?: ¿misteriosa belleza o bello misterio? Con los dos, por supuesto. Y tu post es muestra de ello, con tanta belleza como la que describes y con tanto misterio por descubrir...Gracias por la dosis de (bella) inquietud. César

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  21. Enhorabuena a ambos!
    Nica

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  22. César, el lago de Sanabria siempre se ha contemplado como un secreto silencioso. No solo por la tragedia de la presa de Moncabril sino también por la vieja leyenda que narra la existencia de un pueblo bajo las aguas cuyas campanas tocan en la madrugada de la noche de San Juan. ¿Fantasía o pozo de verdad?
    Hay en las aguas estancadas un no se qué de memoria que les confiere su misterio. Seguro que la teleportación desvelaría muchas incógnitas... y crearía otras nuevas. La leyenda surge del inevitable olvido.
    Gracias por dejar por esta tierra tan buenas semillas

    Nica, gracias por leernos! Un placer que te haya gustado. Un abrazo fuerte desde el Lago

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  23. Ummm Yerba tiembla, rie, espera y desespera, aprende... Apetece estar cerca de ella para impregnarse con su fuerza.

    (no dejes de mover ese puñadito de relatos para que un día muchos ojos puedan verse reflejados en ellos. ¡Suerte!)

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  24. Gracias Mónica. Yerba te debe mucho... Algo parecido a la libertad en las aguas y en el aire. Un abrazo inmenso y lleno de hogar

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