25 nov. 2009

Punto de encuentro


El más bello y triste paisaje...
Siempre que llego a esta duna, tras una larga travesía por un Sahara de acuarela, me siento bajo la estrella. Cierro los ojos entonces y dejo que el viento de la noche africana me confunda con la arena. Silencio. No hay astros en la última página del más hermoso de los cuentos, solo cascabeles. Me cuesta en ese instante reprimir las lágrimas... Resuena en el pozo de mis oídos la frescura de su voz, su risa tintineante, el milagro del agua en pleno desierto. Me pregunto, como ya lo hiciera Saint-Exupery, si consiguió el Principito regresar a casa, si las espinas de la flor vencieron a los tigres y si volverá algún día a este punto exacto que marca la estrella sobre el lomo de arena dorada. Desde aquel octavo cumpleaños en el que abrí por primera vez esta ventana al desierto, regreso de vez en cuando al lugar de encuentro. Y me cuesta redibujar en mi mirada el ya conocido perfil de las dunas solitarias pero no pierdo la esperanza de que algún día aparezca un hombrecito, bufanda al viento, que me lleve de la mano más allá del abismo de la última página. Gano -dijo el zorro- por el color del trigo. Eso siempre...

16 comentarios:

  1. (Memento)

    Buscamos el hogar,
    aunque el hogar sólo es querer estar
    donde se está.
    Estamos siempre en casa,
    amiga Alicia;
    pero de qué nos sirve una verdad
    que nunca acude a tiempo...

    ResponderEliminar
  2. ¿No sabes que él ya está a tu lado desde siempre? No conozco a nadie con quien pudiera caminar mejor el Principito.
    Buenas noches*
    Cris

    ResponderEliminar
  3. Francisco Sianes, habrá que abrir puertas y ventanas a esa verdad que nos dice en voz baja que siempre estuvimos en casa... Gracias por esas palabras que son alcuza en la mano
    Cris, todo ha quedado en silencio y he escuchado sus diminutos pasos en la arena...

    ResponderEliminar
  4. Hola Ali soy tu compi Sara, te escribo para decirte lo bien que redactas...super entretenida voy por la vida leyéndote y fíjate que horas sin dar todavía ni un...

    ResponderEliminar
  5. Tú búsqueda nos llevó hasta el Sahara.
    Nos recuerdo sentadas en la arena frente a dos dunas abrazadas y sobre ellas una estrella que nos hacía de candil. Habías encontrado un posible punto. Tu mirada escrutaba el horizonte. A lo lejos los tambores disfrutaban... esa noche no apareció pero tú creciste un poquito más.

    ResponderEliminar
  6. En la pureza del desierto palpitan tus palabras.
    Volverá el Principito, entre las dunas se acerca.

    Unos besitos

    ResponderEliminar
  7. Mónica, esa noche en el Sahara aprendí que todo tiene un porqué. El cielo nublado que por la tarde no nos dejó disfrutar de la puesta de sol por la noche permitió que sobre las dunas entrelazadas brillase una única estrella... Gracias por tantos caminos
    Virgi, seguro que volverá ¿verdad?
    Sara, gracias por asomarte por esta ventanita ajena a la realidad

    ResponderEliminar
  8. Dos que miran la misma estrella, aunque estén separados y lejos, siempre parecerá que están un poquitín más cerca, me mantiene viva esta fantasía siempre que estoy lejos de mi casa y me dá morriña de los mios

    ResponderEliminar
  9. Alicia, qué libro tan maravilloso y qué sentimiento tan triste y tan dulce a la vez.
    Un beso

    ResponderEliminar
  10. Covi, yo también hacía eso pero con la luna. De pequeña me parecía que nos seguía allá donde fuéramos... Siempre hay una estrella que nos une. Abrazos desde la duna
    MªAntonia, otro beso agridulce para ti. Ya sabes que aquí siempre tendremos un punto de encuentro :)

    ResponderEliminar
  11. Sobre esa duna Saint Exupery decidió ir a ver por si mismo cómo seguía el principito.
    Bella entrada.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
  12. Yo diria que maravillosa.
    sencillamente eso maravillosa

    ResponderEliminar
  13. Xibeliuss, siempre me gustó pensar que Saint Exupery fue a su encuentro en el Sahara. Hace un par de años encontraron los restos de su avión en el mar, frente a Marsella. Parece que tuvo que dejar su vieja corteza abandonada para poder llegar a la duna...
    Momo, gracias!Me haces sonreír :)

    ResponderEliminar
  14. ¡Qué bella esperanza! Creo que mientras no la perdamos, el Principito siempre estará preparando un viaje para dar una vuelta con nosotros por el Sahara.
    Un abrazo =)

    ResponderEliminar
  15. Lo bueno de los desiertos es que no tienen eco. Podemos gritar en ellos todo lo que no queremos volver a oir y nos guardarán los secretos.
    Espero que sigamos encontrándonos de vez en cuando en una de esas dunas. Siempre te seguiré...
    ¡BESOS! esos, esos, esos...

    ResponderEliminar
  16. Elle, guardemos a buen recaudo esa esperanza que siempre alumbra el desierto... detrás de cualquier duna puede surgir el encuentro!Un abrazo de arena

    Silvia, qué imagen tan maravillosa...Me has dejado un largo rato pensando qué gritaría yo en esas dunas. Nosotras siempre tendremos un punto de encuentro debajo de esa estrella, en un banco de un parque o en cualquier esquina desdibujada. Gracias por este regalo

    ResponderEliminar