20 nov. 2009

País llamado Julio


Podría escribir páginas y páginas sobre él, decir que me abrió la puerta al otro lado, mil veces intuido y tan pocas rozado, que es mi autor de autores, que le debo tanto... y en realidad no estaría diciendo nada. Estaría simplemente dando vueltas alrededor de lo que verdaderamente siento por este enormísimo cronopio que es Cortázar, cuya obra me entusiasma y aplasta al mismo tiempo hasta convertirme en polvo mineral entre sus manos. Escribidor entre líneas, la ternura en la punta de los dedos pero no la ternura blanda y lacrimosa sino otra, porque todo en él es el reverso de lo conocido: su humor, su mirada caleidoscópica, sus rituales, su entusiasmo infantil siempre al borde de la desilusión. Jugué a su "Rayuela", me perdí en el laberinto de "Manuscrito hallado en un bolsillo", lloré con la osita de "Lugar llamado kindberg", le perdí la pista en alguna estación de paso de ese viaje de locos que plasmó en "Los autonautas de la cosmopista", me quise morir escuchando el saxo de "El perseguidor"... Por él escribí y por él desee abandonar la escritura, porque nadie iba a ponerle palabras a esa sensación de no estar del todo como Julio lo había hecho.
A veces necesito escuchar su voz como una absurda manera de constatar que realmente existió. Trepa entonces por mis oídos ese acento tan suyo, las "erres" disfrazadas de "ges" bajo el agua, y me pregunto qué hubiese sucedido si nuestras existencias se hubieran cruzado en el tiempo y el espacio. Tal vez en París, al salir de un café humeante del barrio latino, bajo la lluvia perpetua que asola la ciudad. Como la Maga y Oliveira, habríamos salido a jugar el juego del encuentro furtivo. O tal vez en un paso de cebra cualquiera, de los que debe haber miles en Buenos Aires. Lo que es seguro es que nuestras miradas se atravesarían durante un instante casi líquido, se reconocerían las costuras, el mundo mantendría el equilibrio a duras penas sobre nuestras pupilas acechantes y después...Después reanudaríamos la marcha que nos conduce a la separación definitiva, apurando incluso levemente el paso, porque en este sueño llueve, hace frío y hemos olvidado los paraguas...

(para mi cíclope de ojo azul)

11 comentarios:

  1. Hermosa empatía has tenido con él.
    Es como una raíz que nos hace crecer, pensar, sentir, respirar, leer, escribir...

    Lo has relatado precioso.
    Besos

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  2. ¡El Perseguidor! Me asombró como fue capaz de "narrar" la música de Charlie Parker.
    Y no hay que olvidar su labor como traductor. Yo, que tengo un inglés nivel usuario, no descubrí a Poe hasta que no lo leí a través de Cortazar.
    Saludos.

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  3. ¡Qué post tan maravilloso, Alicia! (y nunca mejor dicho) ¡Qué genial es Cortázar! "Rayuela" es uno de mis libros favoritos.
    Ha sido un placer descubrir tu blog =)

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  4. Virgi, como bien dices es una raíz de la que, por alguna causa que me asombra, bebo como si se tratase de la mía...Un abrazo como un puente
    Xibeliuss, El Perseguidor es uno de mis cuentos favoritos de Cortázar. Esa teoría del tiempo, esos solos de jazz como una fuga... buf. Tras la traducción de Poe, Cortázar afirmó con un sentido casi mágico que Baudelaire y Poe eran la misma persona desdoblada...Sorprendente como siempre.
    Elle, gracias por acercarte a este trigal y dejar una gota de entusiasmo. Cuando quieras dibujamos una rayuela en el suelo. :)

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  5. después de leerte describir el trabajo de Cortázar me entran ganas de seguir leyendo. No conozco su obra por eso me encantaría que me recomendaras uno para empezar. Son realmente preciosas tus letras.

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  6. Covi, estuve pensando en qué libro sería el mejor para visitar ese país llamado Julio y me resulta difícil elegir... Al final me quedo con un libro de relatos llamado Octaedro y con el célebre Historias de Cronopios y de Famas. Feliz viaje!

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  7. Soy y por siempre seré una aspirante de cronopio...

    (es hermoso como nos has enlazado a Cortázar)

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  8. gracias! empezaré por ahí el viaje!

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  9. Mónica, tú siempre serás un cronopio que baila bajo la lluvia con los bracitos alzados al cielo

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  10. Ohhh esa Maga capaz de romper tods los puentes con sólo cruzarlos...
    que entrada más bella.
    besinos

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  11. Momo, esa Maga, sí, que no se ahoga en ríos metafísicos sino que simplemente los nada. Besines de regreso

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