20 oct. 2009

A través del espejo



Durante muchos años cada vez que alguien se interesaba por mi nombre surgía la inevitable coletilla: "en el País de las Maravillas". Fue así que la fuerza de la repetición entrelazó mi vida indisolublemente con la del personaje de Carroll. No recuerdo el momento exacto en el que perseguí al apurado conejo blanco, ni la interminable caída por el tunel o el naufragio en un mar salado de puro llanto pero sin duda algo me unía a aquella muchachita de aspecto victoriano retratada en abigarrado blanco y negro por Tenniel. Lo cierto es que en uno de mis viajes al jardín de las maravillas encontré una puerta lateral que conducía a un mundo aún más fascinante que el de la Reina de Corazones. Se trataba de "A través del Espejo", relato anejo al célebre País por el que siempre había vagado sin rumbo ni concierto. En la blanda tersura de ese espejo que la niña traspasa con docilidad encontré algo más que una imagen onírica. Vislumbré la puerta al otro lado, tantas veces intuido, tan inefable como esos ojos que nos miran desde una habitación que maliciosamente reproduce el orden aparente de nuestra orilla del mundo.
Desde entonces, cuando alguien escucha mi nombre por primera vez deseo que añada con una sonrisa de complicidad: "A través del espejo" en lugar de la consabida frasecilla. Claro que hace tiempo que nadie invoca ninguno de los dos mundos. Debe ser que he crecido y ya no calzo los zapatos de charol de Alicia. Debe ser.

4 comentarios:

  1. Sí los calzas... y espero que nunca se rompan sus suelas y tengas que sustituirlos.
    Suerte en esta nueva andadura que, seguro, te va a traer momentos muy felices.
    Un besín, y adelante... siempre adelante!

    ResponderEliminar
  2. "Denme un punto de apoyo y levantaré el mundo." dijo Arquimides, ese es el concepto que tenemos de ti desde la otra orilla. Adelante en esta nueva etapa! Choli,Ana,Edit

    ResponderEliminar
  3. Seguro que tu mar onírico te sigue perpetrando a través de los espejos; en ningún momento dejes que se seque. Quizás, la Alicia que salió de la novela de Carroll evolucionó hacia otra de apariencia más madura, o menos inocente, aunque repleta de formidables fantasías e ilusiones que no dejan de avivar nuestras llamas como lectores. Es un placer leerte y un grato regalo el que te hayas decidido.

    ResponderEliminar
  4. Gracias a todos por vuestro apoyo. Así es difícil dejar de creer en espejos y puertas en el muro. Un abrazo lleno de otoño desde este lado del sueño. Seguiremos navegando juntos

    ResponderEliminar