23 oct. 2009

Estaciones

No concibo la vida sin estaciones. Necesito nacer y morir tantas veces como la naturaleza muda de piel, reinventar un comienzo, anunciar un final que a veces es escarcha, lecho de hojas secas, fruta madura, savia que reverdece. Pero la primavera no solo visita los campos. También las ciudades germinan a primeros de mayo o estallan, voluptuosas, en verano.
Quizá por esta melancolía vital que siempre llevo en los bolsillos, el otoño sea lo más parecido al paisaje de mi alma. Paseo en estos días mi "spleen" -ese sentimiento que envolvía a Baudelaire mezcla de tedio visceral y sutil tristeza- por los rincones secretos de Madrid. Aroma de castañas, braseros, árboles que llueven. Leo a Neruda, sonrío, recuerdo pasados otoños que parecen ya de otros. Espero que este vuelva cargado de regalos...

Hoy quiero confesaros un secreto. Tanto trajín errante de estación en estación tenía que dar sus frutos. La casualidad de los jardines me condujo una tarde de octubre al mismísimo corazón del otoño. Sí, está en Madrid y de este pequeño reducto nacen todas las nueces, hojas muertas, manzanas rojas y vinos abrasadores. De súbito me encontré en ese epicentro y lo supe. Solo pude sentarme en sus orillas y acercar con reverencia mi oído a la tierra. Estaba allí, latía.
Buscadlo. Su nombre suena a cuento: bosquete de la almendrita. Si lo halláis caminadlo de puntillas. Tal vez el fragor de tanto otoño arranque de un zarpazo vuestras hojas y os cubra la piel desnuda con la corteza áspera de los tilos.

10 comentarios:

  1. Sonrío... Tienes que encontrarlo... Y sin mapa con una X!

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  2. Gracias Alicia por este regalo!!!

    Recomiendo ir bien abrigado y con un libro para que las letras bailen con las gotas de la fuente (y así pasar al otro lado)...

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  3. ¡Eh, yo he estado en ese jardín, o mucho me equivoco!
    Grandes momentos, además.
    Saludos desde Sanabria y Carballeda, donde el otoño está un poco menos domesticado ;-)

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  4. Xibeliuss, me alegra que lo hayas reconocido y te traiga buenos recuerdos. Seguro que ese rincón está esperando tu regreso... Aunque un paseo por el Tejedelo o los castaños de Santa Cruz de los Cuérragos son la mejor manera de llenarse de ese otoño "salvaje" :o)
    Mónica, gracias, como siempre, por todos los caminos

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  5. Bonito lugar el que no haces llegar con tus palabras. O también, preciosas palabras para encontrar ese sugerente jardín.
    Me has dado un linda sorpresa, Alicia, gracias.
    Un abrazo, me adentro en la fronda y te sigo, a través del espejo.

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  6. Gracias a ti, virgi y bienvenida a este bosque de palabras del que seguro conoces más de un camino...

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  7. Gracias por tus preciosas palabras, ¿ y este sitio tan bonito?
    besos

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  8. Lady desidia: este es un rinconcito secreto...shhh. (En voz baja: está en el Campo del Moro, en Madrid. Seguro que a tus personajes les gustaría perderse entre las hojas de este jardín). Encantada de tenerte por aquí

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  9. Desde Santa Fe, al otro lado del Atlantico, otro Otonio recuerda...recuerda un bosque urbano, un riachuelo tiritando y susurrando palabras de amor, manos entrelazadas que templaban el musgo imaginario,una rosa,un anochecer que alumbraba un comienzo...porque la memoria es inconsciente, acabo de sentir que los recuerdos laten y dan fuerza, con la pureza de entonces, al presente fugaz, y lo demas no importa...benditos recuerdos que alegran esta Primavera y que por primera vez, no entienden de debilidad humana y no saben a melancolia.

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