Marco en el calendario las fiestas paganas, aquellas que celebraban la tierra y sus vaivenes, la mirada del sol y la fecundidad de los campos. Siguiendo el rastro de hojas secas de este otoño, llamé a las puertas del bosque con los amigos de siempre...

... y la arboleda de mis antepasados dejó crujir sus goznes. "Adelante", parecía susurrarnos entre la hojarasca. Tras un recodo el regalo arracimado de su corazón.

Y al despedirnos, una lluvia de erizos manando del cielo, rodando como centellas calle abajo.

Ya podíamos celebrar la fiesta pagana de la cosecha, el "amagüestu" asturiano, el "magosto" de estas tierras sanabresas. Temblaban, despojadas de su pellizo, las castañas...

... y conjuramos un fuego de roble y romero viejo

donde espantar el fantasma del frío y calentar lo más profundo de su semilla.

Al calor de esa lumbre compartimos los frutos del año. La rama roja de nuestra esperanza, la música descubierta, las horas conquistadas

Hubo alimento para el alma y para el cuerpo. Y todo brotaba de la tierra y a la tierra volvería

Hasta que el atardecer anunció la diáspora acostubrada: unos hacia el norte, en busca del mar; otros hacia el sur, tierra adentro. Barría el sol los campos cuando nos despedimos.

Regreso con el alma cosechada.
Mmmm... ¡Qué rico todo!
ResponderEliminarun gran día... :)
ResponderEliminarEsto ayuda a volver, ¿eh? :)
ResponderEliminarVaya boletus...
Un abrazo, alicia
qué bonito....
ResponderEliminarsiempre apetece leerte.
¡Que suerte! Un lujo de imágenes y de escritura, ¿Estabas en Cional? La última foto creo que es junto al embalse, pero la calle llena de pellizos o ¿eran estrellas caídas? no sé situarla .
ResponderEliminarBesos guapa.
¡Cómo he difrutado de este amagUestu tuyo! (magosto también en Galicia.
ResponderEliminarBueno, nuestro también por haberlo compartido, por permitir que nos colásemos en la búsqueda de los "ourizos", en el olor del fuego al asar las castañas, en el crepitar de las llamas...
De la tierra para la tierra, subidos en el chisporroteo de la lumbre elevarnos en el aire hasta alcanzar el mar.
Besos castaños regados de mosto nuevo.
Indicio de un buen rissoto con boletus edulis es esa pieza que tienes en la mano. Porque es tu mano, ¿cierto?
ResponderEliminarRegresar con el alma cosechada en como sentirse enchida.
De alguna manera se te echa de menos.
Soñe esta noche que una hache me había desaparecido. Es igual, escribir 'enchida' sólo es una opción, porque lo primero, ante todo, antes de escribir, es tener la sensación viva de las cosas. Creo que tú con el otoño y muchas más cosas la tienes. Te imagino pequeña pero henchida de color. Esta vez no se me escapó.
ResponderEliminarBesos.
Traes un otoño lleno de colores, texturas y sabores.
ResponderEliminarHas hecho que me apetezca recorrer los caminos sembrados de hojas multicolor y armaduras de castañas.
Un beso gaitero!
Hermoso, querida Alicia. Te veo entre la brisa otoñal, llevas un canasto lleno de erizos tiernos, nubes rojas y corazones dorados.
ResponderEliminarBesos besos
Como siempre, ha sido un placer recoger esta cosecha contigo.
ResponderEliminarEres una maestra en la particular escuela de los sentidos.
Aprendo a que dejen de dormitar los míos.
Besos de marron glacé.
¡Qué luz por tu tierra! Y qué castañas más lustrosas. Me ha encantado el recipiente de barro donde las asáis. Yo también comí castañas, combinadas con el aire libre reconstituyen el ánimo de cualquiera.
ResponderEliminarBesos otoñales
Laura, qué sorpresa leerte por aquí!
ResponderEliminarSí, la imagen es casi tan deliciosa como el sabor de los boletus... Dimos buena cuenta de nuestra cosecha! Un abrazo grande y una invitación a la mesa de este otoño
E, un gran día, ideal para que despierten los sentidos. Sonidos, olores y sabores que alimentan el alma... y el cuerpo :o)
Xibeliuss, fue un buen fin de semana para los boletus y también para recoger castañas y compartir lumbres. El paseo comenzó en Sotillo y el día terminó en la barra de Celso (en codesal) tomando un buen vino de Toro y hablando de setas (les habían dado un curso y estaban emocionados con todo lo aprendido). Un placer volver a casa! Abrazos
Evadir-se, gracias... me alegra que te guste asomarte a esta ventanita que, en este caso, está llena de otoño y amigos. Buena, buenísima mezcla.
Sara, has acertado! la foto del suculento boletus está tomada junto al embalse, donde nos fuimos a disfrutar del sol mientras los limpiábamos con mucha paciencia y un trapito. Los pellizos-estrellas son de Sotillo. Hicimos un paseíto por la ruta de las cascadas, aunque sin llegar a ellas, solo en su parte baja. El pueblo estaba soleado y disfrutamos mucho del fin de semana. A ver si te das una escapadita fuera de la "temporada alta" y nos vemos por allí... Un abrazo grande
Mafalda, feliz magosto, feliz otoño. Describes muy bien esa sensación crepitante del fuego. A mí la lumbre me hipnotiza desde pequeña. Lo de asar castañas, patatas o lo que se tercie es pura disculpa para disfrutar del baile de las llamas. Un beso con pavesas
Ventana, ahora que lo escribes me gusta más enchida, me da la sensación de ser una palabra inflada con un aire de entusiasmo. Así que me quedo así, enchida, con ese boletus -que más bien es una oda elemental a lo Neruda- entre las manos, llenándome de otoño y amigos junto a lo que antaño fue un río y hoy es agua remansada. Tus comentarios siempre son guijarros que rompen el agua quieta.
ResponderEliminarUn abrazo entre los árboles
Mónica, esos caminos que bien conoces se extienden ante tus ojos cada día. Solo hace falta el deseo de recorrerlos... nunca pierdas tu curiosidad, ese grillo saltando en tu pecho.
Virgi, "erizos tiernos, nubes rojas y corazones dorados"... me ha encantado la imagen. Si cierro los ojos puedo ver esa cosecha brillante y dulce. Gracias por dejar esas gotas de inspiración, virgi.
Silvia, que no se duerman los sentidos! Despierta, siempre despierta ante lo que pueda venir por el horizonte. Cada día cuenta...
A mí también me encantó recoger la cosecha, volver a casa y redoblar pasos.
Un abrazo desde las ramas :o)
Mlle Miracle, en esta cosecha hay una mezcla de tierras. Las castañas zamoranas y gallegas, el recipiente onubense, las manos asturianas y malagueñas... Con razón los frutos han sido generosos! Besos
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ResponderEliminarMe gusta también andar sobre caminos empapados de otoño y estampados con hojas de castaño y corazones escapando de corazas puntiformes. Y ver también las hojas de roble con sus vértices apuntando a todos los vientos, y las de las hayas, cambiando imperceptiblemte sus colores tan perceptibles de este tiempo.
ResponderEliminarY me gusta el amagüestu casero para terminar una cena familiar de octubre o de noviembre, cuando el aire del hogar huele a ese perfume de las calles y los parques de antes de invierno.
Y claro, me doy cuenta por qué cuando vuelvo alguna vez de esas tierras sanabresas y de la sierra justo al sur, la de las lagunas interminables, la de los lobos y millones de culebras, tengo la sensación de regresar de un pedazo desgranado de la misma parte del mundo.
Tus palabras son una crónica vital muy hermosa.
Un abrazo, Alicia
Qué belleza, alicia. Creo que regresaste con el alma fecunda.
ResponderEliminarLas fotos, las palabras. Todo se conjura para ser hermoso y cálido, entrañable.
Leer tu blog es como estar en el hogar.
Un beso (como te gustan a ti) con aromas a todo lo bueno del hogar
Rh, aunque todas las estaciones esconden su secreto no sé qué tiene el otoño de hogar y reencuentro junto al lar. Regreso siempre a ese lugar imaginario donde se comen castañas y han vuelto los viejos amigos de largos viajes por el mundo que extienden sobre la mesa de madera como un pañuelo. Y pasan las horas, así, al resguardo de la lluvia. Un abrazo entre las brasas
ResponderEliminarMªAntonia, bienvenida al hogar... Aquí siempre hay un hueco junto al fuego en el que secar las ropas y los recuerdos. Otro beso de vuelta a casa
el amagüestu siempre me prestó, ¡qué ricas las castañas! y verlas sumergirse en una taza de leche y comerlas calentinas es uno de los manjares mas ricos para mí, gracias por traerme el sabor del otoño a casa alicia, siempre es un placer leerte, un abrazo muy fuerte
ResponderEliminarCovi, no podías faltar a este amagüestu! Bienvenida y gracias por colgar siempre tu sonrisa entre los árboles. Besines grandes
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