16 may. 2010

Habitación en Venecia

Emprendo un viaje acuático esta semana... Ese hermoso pez que es Venecia me aguarda a punto de evaporarse.

No viajo únicamente a la Venecia que emerge sobre las aguas, las venas surcadas de góndolas y barcarolas de fruta. También me asomaré a esa otra ciudad, réplica inexacta de la primera, que existe al otro lado del espejo de sus aguas. La Venecia sumergida, misteriosa, intacta. La ciudad del revés que nos saluda enigmática desde el reflejo tembloroso de los canales.
¿Habitan sirenas en esas profundidades venecianas? Tumbaos en una barca, dejad que vuestra mano corte como un cuchillo de espuma el espejo del agua y quizá entonces podréis oír el canto del otro lado...



No sé si podré regresar a este lado del mundo después de tan delicada caricia... Ya sabéis dónde encontrarme...

(Fotografía de National Geographic. Música recién exprimida de lo último de Medem, Habitación en Roma)

21 comentarios:

  1. Buen viaje, Alicia. Seguro que el espejo de las aguas venecianas guarda secretos e historias estupendas. Mientras tanto, te estaremos esperando, por si regresas a este lado, para que nos cuentes esas otras vidas, tan bien como tú lo haces.
    Un abrazo húmedo de sueños.

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  2. Qué preciosidad de foto!! no puedo dejar de mirarla :)
    Pásalo muy bien Alicia!

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  3. ¡Disfruta mucho de tu viaje a Venecia!

    Seguro que te traes un puñado de nuevos mundos que poco a poco nos irás contando.

    Sí que hay sirenas. Tienen una voz a medio camino entre oriente y occidente.

    Tu post me ha hecho rememorar la llegada al amanecer a esa cuidad mágica sobre las aguas...

    (Impresionante el maridaje de tus palabras,la imagen y la música)

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  4. Yo también pienso que hay una Venecia oculta, un reflejo distorsionado quizás bajo las aguas, de máscaras sombrías y amenazantes para el desconocido.
    Un abrazo, Alicia

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  5. Que este poema de PERE GIMFERRER se agregue a lo que tus ojos vean:

    Oda a Venecia ante el mar de los teatros

    Las copas falsas, el veneno y la calavera
    de los teatros.

    García Lorca

    Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos.
    Con qué trajín se alza una cortina roja
    o en esta embocadura de escenario vacío
    suena un rumor de estatuas, hojas de lirio, alfanjes,
    palomas que descienden y suavemente pósanse.
    Componer con chalinas un ajedrez verdoso.
    El moho en mi mejilla recuerda el tiempo ido
    y una gota de plomo hierve en mi corazon.
    Llevé la mano al pecho, y el reloj corrobora
    la razón de las nubes y su velamen yerto.
    Asciende una marea, rosas equilibristas
    sobre el arco voltaico de la noche en Venecia
    aquel año de mi adolescencia perdida,
    mármol en la Dogana como observaba Pound
    y la masa de un féretro en los densos canales.
    Id más allá, muy lejos aún, hondo en la noche,
    sobre el tapiz del Dux, sombras entretejidas,
    príncipes o nereidas que el tiempo destruyó.
    Qué pureza un desnudo o adolescente muerto
    en las inmensas salas del recuerdo en penumbra.
    ¿Estuve aquí? ¿Habré de creer que éste he sido
    y éste fue el sufrimiento que punzaba mi piel?
    Qué frágil era entonces, y por qué. ¿Es más verdad,
    copos que os diferís en el parque nevado,
    el que hoy acoge así vuestro amor en el rostro
    o aquel que allá en Venecia de belleza murió?
    Las piedras vivas hablan de un recuerdo presente.
    Como la vena insiste sus conductos de sangre,
    va, viene y se remonta nuevamente al planeta
    y así la vida expande en batán silencioso,
    el pasado se afirma en mi a esta hora incierta.

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  6. Me gusta la foto, me encanta el texto y adoro la canción. Eres genial.
    Seguro que encontrarás sirenas e incluso tesoros, buscando un poquito.
    ¡Feliz viaje! Estoy segura de que lo será y de que lo contarás de tal forma que me habrá parecido vivirlo, como siempre.
    Besos difuminados.

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  7. Qué maravilla, Alicia. Pero has de regresar, de librarte de esa caricia para contar, contar siempre, de esa manera que tú sabes, lo que vivas, lo que sientas, lo que acaricies a tu vez
    Un beso

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  8. cómo disfrutas tus viajes alicia! todavía no te has ido y ya lo estás viviendo con toda intesidad, me maravilla ese poder tuyo de ver lo hermoso de todo. La música como siempre preciosa. Y vuelve, vuelve para contárnoslo!
    un besín

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  9. La última vez que fui a Venecia, después de Carpaccios, Bellinis, Messinas, Tintorettos...encontré muy cerca de San Giorgio un restaurante familiar...bueno, una maravilla las pastas con cordero y canela...
    Disfruta, preciosidad de chica. Ya espero tus palabras geniales a la vuelta.

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  10. buen viaje y disfruta!
    Laura

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  11. Volveré a Venecia, sin duda, a sus callejuelas repletas de historias humedecidas por el silencio mágico que allí se respira; está claro que no fui en Carnaval...
    Precioso, Alicia.

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  12. Simplemente soy tu fan jeje, es extraordinaria la foto, las letras, deberias de escribir un libro.

    Felicidades...

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  13. En las profundidades venecianas o rastreando desde su alto.
    Porque sirenas hay de mar que a roca van a cantar.
    Y sirenas que desde lo alto vuelan con sus alas.

    Ten cuidado con Pisínoe o con Molpe.

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  14. Gala, estoy de vuelta, todavía añorando el sonido del agua en las calles en lugar del acostumbrado tráfico de este lado del mundo. Han sido unos días llenos de esa belleza inevitable... Un regalo para mis padres que tan poquito han viajado. Su mirada sorprendida en la plaza de San Marcos es el mejor regalo que me ha hecho la ciudad. Un beso de regreso del paraíso

    Ozardamave, gracias! La fotografía es hipnótica verdad? La ciudad le hace justicia. La luz ponía el velo sobre los campaniles, los puentes, nuestros pasos. Un abrazo

    Mónica, aquella llegada al amanecer fue uno de los momentos más felices de mi vida. Esos son los cristales de colores que atesoro en alguna cajita del alma. Como siempre, un beso bajo el agua.

    Xibeliuss, me asomé a todos los canales en busca de algún gesto, de un remolino, de una máscara veneciana observando nuestro lado más seco de la realidad. Solo sentí un rumor -casi música- cada vez que me daba la vuelta. Si hay sirenas... son tímidas y huidizas. Corazón de pez. Un abrazo de reencuentro!

    Horacio, qué regalo este poema! Algo en mí ha muerto de belleza en Venecia y se ha quedado allí en un recuerdo presente que no pienso arrancar. Eres fuente inagotable de tesoros... Guardaré las palabras de Gimferrer debajo de los párpados de mármol de esta mañana. Un abrazo de espuma

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  15. Veo que, a tu vuelta de Venecia, se te pueden aplicar estos versos del final de su 'Retorno' de JUANA DE IBARBOUROU:


    Y, despierta sonámbula, sigo
    Balanceado mi cántara llena,
    Entre el oro alocado del trigo
    Y el temblor de los tallos de avena.

    Besos, Alicia.

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  16. Silvia, gracias por ese entusiasmo con el que siempre recibes estos cristales de colores. El viaje, como bien sabes, fue un sueño. Un sueño apacible y hermoso, casi de verano. Baci

    Mª Antonia, de regreso estoy. Esta vez soy yo quien prende la hoguera de las palabras dispuesta a compartir el hallazgo. Un gran abrazo

    Covi, la música es sensacional, verdad? Esta banda sonora me tiene hipnotizada. Pura sensualidad. Un besín de sirena

    Virgi, Venezia siempre se guarda un secreto bajo la piel. La próxima vez buscaré ese restaurante familiar que en esta ocasión no pude visitar. Los viajes siempre traen a otros vistiendo nuestra piel...

    Laura, mil gracias!!!

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  17. Elena, si se busca silencio en Venezia, enero es el mes adecuado. La primera vez estuve en esos días de invierno y la ciudad era fantasmal. Ahora estaba más bulliciosa pero la caricia de la primavera ha sido curativa... Un beso.

    Rive, gracias! De hecho ya he escrito uno aunque por ahora no he conseguido que vea la luz...

    Tinta, Venezia espectacular y no necesité cera para tapas mis oídos. Me abandoné al canto de perdición de esas sirenas con alas de ave. Desde cielo o mar, sin armadura ni escudos. Besos arriesgados

    Ventana, es por estos regalos que merece la pena hacer el blog. Leo y releo los versos y se me llena la mirada de ese brillo dorado, de esos cereales. Gracias por el descubrimiento.

    Francisco, me alegra tenerte por aquí. En cuanto tenga un poco de tiempo me pongo al día con vuestros blogs. Besos

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  18. No puedo.
    Me da miedo tumbarme en algo bajo lo cual fluya el agua y lo desconocido.
    Me da miedo meter mi mano en el agua, hacerle surcos sin mirar en la transparencia, sin estar segura.

    No sé, supongo atávicas y lejanas prohibiciones, amenazantes de monstruos que acechan en lo turbio para evitar que los niños nos acercáramos a los estanques donde tantos desaparecieron.

    No puedo. Sin embargo, he cerrado los ojos y el corazón se ha acompasado a la música (siempre maravillosa, siempre íntima, siempre certera). Tus dedos mojados me han rozado las yemas, y el agua entonces clara se ha deslizado haciendo caminos por mi mano.

    Y yo también me he querido quedar... estremecida...

    Gracias

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  19. Bienvenida a este reposo acuático, inquietante al principio... un remanso después. Echaba de menos tu reflejo en estas aguas, pequeña flor de adormidera.

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